Pocas cosas, bien elegidas
Elegí una bebida principal y una alternativa sin café. Sumá algo dulce o salado que puedas servir sin estar entrando y saliendo de la cocina. No necesitás un juego de vajilla completo; necesitás que las personas puedan sentarse cómodas.
Dejá lugar en la mesa
Evitá ocupar toda la superficie con adornos. Prepará agua, servilletas y una zona segura para la bebida caliente. Si hay distintas preferencias, serví leche y azúcar por separado en vez de agregarlas por adelantado a todas las tazas.
La conversación no tiene horario exacto
Preparar parte de la mesa antes permite estar presente cuando llegue la gente. Si una visita se alarga, una segunda ronda de agua puede ser suficiente. Una sobremesa no necesita un menú nuevo cada media hora para sentirse generosa.
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