Elegí una base que te guste
Arroz, frijoles cocidos o una papa al horno pueden ser el punto de partida. Usá una porción que responda a tu apetito y al resto del plato, no a una foto. La idea de este ejercicio es combinar lo que realmente tenés disponible y disfrutás comer.
Sumá dos contrastes
Probá un ingrediente suave junto a otro crujiente: aguacate con pepino, por ejemplo. Un toque de limón o un poco de culantro picado al final cambia el conjunto. Agregá el aderezo de a poco y probá antes de seguir; siempre podés poner más.
Serví a tu manera
Llevá los ingredientes a la mesa por separado si cada persona prefiere una combinación distinta. Reservá una parte sin aderezo cuando preparés una porción para después. No hace falta que todos los almuerzos se vean iguales: el objetivo es facilitarte el día.
- Revisá primero lo que ya está abierto.
- Elegí un recipiente cómodo para mezclar.
- Anotá la combinación que te gustó.
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