Liberá una superficie
Elegí un espacio de trabajo y sacá de ahí lo que no vas a usar. Dejá cerca una tabla, un recipiente para restos y los utensilios principales. Tener una zona definida evita ir moviendo platos cada vez que necesitás cortar algo.
Agrupá, pero sin mezclar riesgos
Prepará primero los vegetales lavados y mantené separados los utensilios usados para alimentos crudos de origen animal. No conviertas la búsqueda de rapidez en un atajo de higiene. Lavá y ordená durante una pausa de la cocción, sin dejar el fuego desatendido.
Terminá con una cocina utilizable
Guardá lo que corresponda, limpiá la superficie y dejá listo lo básico para la próxima comida. No hace falta perfección. Lo útil es que mañana puedas volver a cocinar sin empezar por resolver el desorden de hoy.
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